Aneto. Aprender a Volver.
En una fría mañana de agosto, las fundadoras de Montañas de Vida emprendimos la aventura de ascender al pico más alto de los Pirineos, el Aneto. Con ilusión y respeto, iniciamos la marcha desde La Renclusa bajo un cielo amenazante que presagiaba lo que estaba por venir. Justo antes de alcanzar el glaciar, las condiciones meteorológicas se deterioraron drásticamente. A pesar de que nos faltaban unos 300 metros para la cima, y haciendo honor a nuestra filosofía de montaña, tomamos la difícil pero sabia decisión de dar media vuelta. Aunque inicialmente sentimos una punzada de frustración, pronto comprendimos que esta experiencia nos había regalado una de las lecciones más valiosas del montañismo: la cumbre más importante es regresar a casa, y la verdadera fortaleza reside en saber renunciar cuando las condiciones no son las adecuadas. Esta aventura, lejos de ser un fracaso, se convirtió en una gran lección aprendida.
Puedes leer la crónica completa, escrita por nuestra fundadora Yolanda Cerezo, aquí.